La versión difundida por el Ministerio del Interior de Cuba (MININT) sobre el enfrentamiento ocurrido frente a las costas de Villa Clara presenta contradicciones cuando se contrastan con los datos públicos de la embarcación implicada.
El régimen aseguró que la lancha con matrícula FL7726SH era una “rápida” en la que viajaban al menos diez personas que habrían abierto fuego contra una patrulla de las Tropas Guardafronteras.
Sin embargo, registros públicos en Florida muestran que se trata de un Pro-Line de 24 pies, modelo 1981, con consola central, un bote de pesca destinado a actividades recreativas o comerciales costeras. Su diseño y dimensiones limitadas hacen altamente improbable que pudiera transportar cómodamente a diez hombres armados y permitirles sostener un intercambio de disparos.
Las especificaciones del Pro-Line incluyen una cubierta abierta, sin blindaje ni compartimentos amplios, sin estructuras capaces de soportar armamento pesado o pertrechos significativos. Esto contradice la narrativa oficial que presenta a la embarcación como una lancha de asalto con capacidad táctica.
De acuerdo a reportes recibidos por este medio, la lancha procedente de Estados Unidos había ingresado a aguas cubanas para recoger familiares ante la crisis social que atraviesa la isla.
Durante su retirada, la embarcación fue avistada por guardafronteras cubanos, quienes dieron la orden de detenerse. Al no acatarla, los agentes procedieron a disparar de manera arbitraria, resultando cuatro ocupantes muertos y más de siete heridos.
El testimonio indica que en ningún momento los ocupantes de la lancha dispararon contra la patrulla cubana, y que las heridas de uno de los oficiales se produjeron de manera accidental por fuego propio.
Los sobrevivientes heridos estarían siendo atendidos en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Universitario “Arnaldo Milián” de Santa Clara, mientras que los detenidos se encuentran bajo custodia en la Seguridad del Estado en Carretera Camajuaní.
La discrepancia entre la versión gubernamental y los datos técnicos refuerza la necesidad de una investigación independiente, que aclare las circunstancias exactas del incidente y revele la identidad de los ocupantes de la lancha.

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