Ante la falta prolongada de electricidad, los vecinos de Granma han tenido que improvisar alternativas para cocinar y conservar parte de sus alimentos, en medio de condiciones cada vez más difíciles.
Aun así, una publicación en redes sociales de Yudelkis Ortiz Barceló, primera secretaria del PCC en la provincia, mostró imágenes de residentes preparando alimentos en plena vía pública y presentó la escena como una muestra de solidaridad vecinal y fortaleza colectiva frente a las dificultades.
Sin embargo, muchos granmenses lo ven de otra manera. Buena parte de la población enfrenta apagones interminables, escasez de agua, pérdida de alimentos por falta de refrigeración y las múltiples carencias de la vida cotidiana bajo el comunismo.
Durante los últimos días, la provincia llegó a quedar prácticamente desconectada del Sistema Eléctrico Nacional, operando apenas con una fracción mínima de la capacidad requerida. Los municipios de Jiguaní y Media Luna reportaron interrupciones que rondaron las 49 horas consecutivas.
Las imágenes de familias cocinando en las calles han sido utilizadas por la propaganda oficial como ejemplo de unidad comunitaria.
Para muchos granmenses, sin embargo, esas escenas retratan la adaptación forzada de la población a condiciones de vida infrahumanas. Lejos de exaltar supuestas virtudes nacidas de la escasez, reflejan el deterioro sostenido de los servicios básicos y la incapacidad del régimen para garantizar necesidades esenciales a los ciudadanos.
Esos cubanos solidarios que hoy cocinan en comunidad son los mismos que sobreviven cada día con la incertidumbre de no saber cuándo terminará una crisis que se ha convertido en parte de su realidad cotidiana.

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