El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, reconoció este lunes que entre La Habana y Washington existen contactos esporádicos, pero dejó claro que no hay un diálogo formal en marcha entre ambos gobiernos. Las declaraciones fueron ofrecidas a Reuters y a la AFP en un momento de renovada tensión bilateral.
Según explicó el funcionario, se han producido intercambios de mensajes y comunicaciones diplomáticas básicas, facilitadas por la presencia de embajadas, aunque esos contactos no han evolucionado hacia conversaciones estructuradas. En sus palabras, no puede hablarse hoy de una mesa de diálogo real.
Fernández de Cossío afirmó que Estados Unidos conoce la posición del régimen cubano y sostuvo que La Habana estaría dispuesta a un eventual acercamiento, siempre que este —según dijo— se base en el respeto a la soberanía, la igualdad entre los Estados y las normas del derecho internacional.
Estas declaraciones constituyen el primer reconocimiento público del Gobierno cubano sobre contactos, aunque limitados, tras el deterioro de las relaciones bilaterales registrado a inicios de mes, luego de nuevas medidas adoptadas por Washington y del aumento de la presión política sobre la isla.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró el domingo que su administración había iniciado conversaciones con el liderazgo cubano y expresó su confianza en alcanzar un acuerdo. Repitió ese mensaje al día siguiente desde la Casa Blanca, mientras su gobierno refuerza las sanciones y otras medidas de presión. Inicialmente, La Habana había negado la existencia de cualquier intercambio.
Las declaraciones de Trump se produjeron después de que calificara a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional y anunciara sanciones contra países que suministren petróleo a la isla. Una orden ejecutiva reciente refuerza esa línea, al advertir posibles represalias contra terceros Estados que mantengan ese apoyo energético.
En ese contexto, el mandatario estadounidense afirmó también que México dejaría de enviar petróleo a Cuba, aunque la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum expresó su intención de mantener ayuda humanitaria y explorar alternativas para sostener los envíos.
Cuba atraviesa una crisis económica profunda, marcada por escasez crónica, apagones prolongados y un deterioro sostenido de las condiciones de vida. A ello se suman la ineficiencia del modelo económico centralizado, la caída del turismo y la reducción del suministro de petróleo procedente de Venezuela, lo que ha incrementado la vulnerabilidad del país.
El régimen cubano responsabiliza a Estados Unidos por la situación y acusa a Washington de intentar provocar un colapso económico. Fernández de Cossío advirtió que el endurecimiento de la presión externa obligará al país a atravesar una etapa aún más difícil, aunque aseguró que el Gobierno se ha venido preparando para escenarios adversos bajo la actual administración estadounidense.

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