Estoy harto de la dictadura. ¡Harto!,
…dice. Ah, sí, ah. Vamos, Gerardo. Y no me voy a callar.
Cada video que subo desde el cuartico es una prueba de que se puede. No tengo escolta, no tengo permiso, no tengo miedo. Tengo a Cristo. Y con eso… basta.
La dictadura pudre, divide, humilla. Pero yo no vine a obedecerla, vine a alumbrar. Vine a decir que Cuba está mala, que mis hermanos sufren, que el miedo no puede ser el centro.
Jesús es el centro (tenía que haberle dejado más espacio ahí) y si él me libera del miedo, entonces yo hablo. Aunque me cueste, aunque me duela, aunque me metan preso. Porque si yo soy capaz, lo es capaz cualquiera. Y el día que seamos muchos, ese día, mi hermano, seremos libres.
Ya?, te sirvió?
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