El peso cubano volvió a desplomarse en el mercado informal y rozó los 500 por dólar, su nivel más bajo hasta la fecha. La cotización, reportada por el medio independiente El Toque, confirma el deterioro acelerado de la moneda en medio de una crisis económica y energética cada vez más profunda.
Hace apenas unos meses el dólar se negociaba en torno a los 400 pesos. Hoy, la tasa paralela —que se fija a través de redes informales y remesas— es la referencia real para la mayoría de los cubanos, muy por encima de los tipos oficiales que mantiene el Estado y que han quedado desfasados frente a la realidad.
El impacto es directo sobre el poder adquisitivo. El salario promedio estatal ronda los 7.000 pesos mensuales, equivalentes a unos 14 dólares en el mercado informal. Al mismo tiempo, productos básicos como una bandeja de huevos pueden costar cerca de 3.000 pesos, lo que evidencia la pérdida sostenida de capacidad de compra.
La presión sobre la moneda coincide con mayores restricciones energéticas y recortes en el suministro de combustible. Las autoridades han limitado la venta de gasolina y priorizado el cobro en divisas, mientras el transporte, el turismo y otros servicios se ven afectados por la escasez.
El umbral de 500 pesos por dólar refleja demuestra la devaluación de la moneda nacional y la creciente dolarización de la economía, en un país donde la mayoría cobra en pesos pero necesita dólares para acceder a bienes esenciales.

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