Luis Fariña, conocido como “Luisito”, permanece internado en el servicio de neurología del hospital de Morón con pronóstico grave, luego de haber recibido golpes durante la represión de una protesta carcelaria registrada en la madrugada del pasado fin de semana en el penal de Canaleta, provincia de Ciego de Ávila.
Dos fuentes con acceso a información desde el interior del centro penitenciario —un recluso y un familiar— señalan que los golpes se concentraron en la cabeza y la espalda, y que Fariña perdió el conocimiento antes de ser trasladado de urgencia fuera del establecimiento. El hospital de Morón se ubica a unos 40 kilómetros de la prisión. Su condición actual incluye daño neurológico, inflamación cerebral y riesgo de secuelas permanentes.
La protesta habría comenzado alrededor de la 1:00 de la madrugada, detonada por las condiciones de alimentación y por la muerte de otro recluso de corta edad, cuyo fallecimiento los internos atribuyen a una golpiza previa. A partir de ese momento, varios pabellones se sumaron al reclamo. Desde los alrededores del penal se escucharon consignas como “Libertad” y “Patria y Vida”, mientras las autoridades activaban brigadas antimotines para retomar el control.
Fariña cumple condena por cargos comunes. Personas cercanas a su caso sostienen que el proceso judicial estuvo marcado por irregularidades y que la pena impuesta resultó desproporcionada. Desde su ingreso al sistema penitenciario, según sus allegados, había manifestado quejas reiteradas sobre la precariedad en la alimentación y las condiciones generales de reclusión.
Las autoridades penitenciarias y sanitarias no han emitido ningún parte oficial sobre los hechos. La familia de Fariña afirma no haber recibido información clínica directa ni autorización para visitarlo. Los datos disponibles circulan exclusivamente por canales informales.
Sin una rendición de cuentas institucional sobre lo sucedido en Canaleta —incluyendo el número de fallecidos y heridos— el caso de Luis Fariña refleja la opacidad con que el sistema penitenciario cubano gestiona los episodios de violencia intracarcelaria.

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