Una vecina del barrio Zamora, en el municipio habanero de Marianao, denunció haber permanecido una semana sin agua potable y 38 horas consecutivas sin electricidad, una situación que refleja el deterioro de los servicios básicos en la capital cubana en medio de la crisis que atraviesa el país.
La denuncia fue publicada en redes sociales por Zea Gisselle, quien relató que su comunidad llevaba varios ciclos de distribución sin recibir agua cuando el suministro eléctrico regresó de forma intermitente. La escasa presión apenas permitió llenar algunos depósitos antes de que un nuevo apagón dejara nuevamente sin servicio a buena parte del barrio.
El testimonio coincidió con otro colapso del Sistema Electroenergético Nacional, que volvió a dejar sin electricidad a millones de cubanos. La dependencia del sistema de bombeo de agua respecto al suministro eléctrico provoca que cada apagón agrave también la escasez de agua en numerosos municipios de La Habana.
La vecina aseguró que intentó ayudar a otros residentes a almacenar agua utilizando un motor para llenar varios tanques, pero describió la situación como «criminal» por el impacto que tiene sobre familias obligadas a enfrentar simultáneamente la falta de agua, electricidad y otros servicios esenciales.
Además de denunciar el deterioro de las condiciones de vida, la publicación cuestionó la respuesta de las autoridades y señaló la presencia de patrullas y fuerzas de seguridad en la zona mientras los vecinos trataban de afrontar la emergencia. En semanas anteriores, el mismo barrio ya había protagonizado protestas y cacerolazos motivados por los prolongados apagones y la escasez de agua.
Especialistas advierten que la infraestructura hidráulica de La Habana depende en gran medida del suministro eléctrico, por lo que las interrupciones del servicio continúan afectando a cientos de miles de residentes. La situación evidencia el impacto combinado del deterioro energético y la crisis de los servicios públicos sobre la vida cotidiana de los cubanos.

Sé el primero en comentar