Las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, ya producen consecuencias visibles sobre la inversión extranjera en la isla. Varias compañías internacionales han decidido reducir, suspender o cancelar operaciones para evitar exponerse a las restricciones estadounidenses, golpeando uno de los principales pilares financieros del régimen.
La salida de estas empresas llega en un momento especialmente crítico para la economía cubana, marcada por apagones constantes, escasez de combustible, caída del turismo y una profunda falta de divisas. El efecto combinado amenaza con acelerar el aislamiento económico de un modelo que depende cada vez más de la administración militar de los sectores estratégicos.
Entre las compañías que han confirmado cambios significativos en sus operaciones destacan Meliá Hotels International, que dejó de administrar y comercializar 15 hoteles vinculados a GAESA; Iberostar Hotels & Resorts, que abandonó 12 de los 18 hoteles que operaba en la isla; Blue Diamond Resorts, que anunció el fin de sus operaciones hoteleras vinculadas al conglomerado militar; y Archipelago International, que dejó la gestión de los seis hoteles que administraba en Cuba, incluido el Grand Aston La Habana.
La presión también alcanza otros sectores. Diversas navieras internacionales han suspendido escalas o reducido operaciones con Cuba debido al incremento del riesgo comercial y financiero. En el transporte aéreo, once aerolíneas internacionales han reducido frecuencias o cancelado rutas hacia la isla durante 2026, afectadas tanto por las sanciones como por el deterioro del turismo.
En el sector financiero, Visa y Mastercard han restringido varios de sus servicios relacionados con operaciones en Cuba, mientras que la minera canadiense Sherritt International, uno de los mayores inversionistas extranjeros del país, también ha comenzzado a reducir su exposición al mercado cubano.
Las medidas estadounidenses no están dirigidas contra el sector privado cubano ni contra la población, sino contra GAESA, el conglomerado empresarial administrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El grupo controla buena parte de los hoteles, puertos, marinas, comercios, inmobiliarias, zonas francas y empresas importadoras del país. Cada empresa extranjera que rompe vínculos con ese conglomerado reduce una importante fuente de ingresos para la estructura económica que sostiene al régimen.
Las compañías internacionales evalúan ahora si mantener operaciones en Cuba compensa los riesgos legales y financieros derivados de las sanciones estadounidenses. Mientras continúe aumentando el costo de hacer negocios con el conglomerado militar, es probable que otras empresas sigan el mismo camino. Para una economía golpeada por la caída del turismo, la inflación, los apagones y la escasez de divisas, la salida de nuevos inversionistas constituye otro duro revés para un modelo económico cada vez más aislado del mercado internacional.

Sé el primero en comentar