La minera canadiense Sherritt International comenzó el cierre de una de sus instalaciones más importantes para el procesamiento de níquel después de quedarse sin suministro de mineral procedente de Cuba, una situación que pone de relieve las dificultades que atraviesa uno de los sectores estratégicos para la obtención de divisas por parte del régimen.
La compañía informó que inició la paralización de su refinería de Fort Saskatchewan, en la provincia canadiense de Alberta, tras agotarse las reservas de materia prima que mantenían operativa la instalación desde la interrupción de actividades en Moa Nickel S.A., la empresa mixta dedicada a la extracción y procesamiento de níquel en el oriente de la Isla.
Según explicó Sherritt, la medida estaba contemplada en sus proyecciones operativas y la planta logró mantenerse en funcionamiento durante varias semanas gracias a inventarios acumulados previamente. Una vez consumidas esas existencias, la empresa activó un proceso gradual de cierre bajo protocolos de seguridad y protección ambiental.
Aunque la refinería permanecerá inactiva, continuará realizando labores de mantenimiento y seguirá produciendo fertilizantes y ácido sulfúrico destinados a la comercialización. La compañía también conservará parte de su plantilla para garantizar la protección y conservación de las instalaciones.
La refinería de Fort Saskatchewan constituye una pieza clave dentro de la cadena de procesamiento del níquel extraído en Moa, Holguín. La instalación opera mediante una empresa conjunta participada por Sherritt y entidades controladas por el régimen cubano, una relación empresarial que durante décadas ha sido una de las principales fuentes de ingresos en divisas para el sector minero de la Isla.
La empresa reconoció que el reinicio de las operaciones dependerá de la recuperación de la actividad minera y de procesamiento en Moa, así como de la reconstrucción de infraestructuras esenciales para el suministro de mineral. Por el momento, la corporación evitó ofrecer una fecha estimada para la reanudación de la producción.
El cierre ocurre en medio de un escenario complejo para los negocios vinculados a Cuba. En los últimos meses, varias operaciones relacionadas con el sector minero han quedado bajo presión debido a sanciones impuestas por Estados Unidos contra entidades asociadas al conglomerado militar GAESA y otras estructuras económicas controladas por el régimen.
Sherritt había anunciado anteriormente su intención de revisar e incluso disolver algunas de sus asociaciones empresariales en la Isla. Sin embargo, posteriormente optó por reevaluar esa decisión mientras consulta con asesores legales, autoridades gubernamentales y socios comerciales para determinar cómo adaptarse al nuevo entorno regulatorio.
La paralización de la refinería canadiense representa otro golpe para la industria del níquel, una actividad que históricamente ha figurado entre las principales exportaciones de Cuba. La caída de la producción, las dificultades para atraer inversión extranjera y la falta de liquidez han reducido la capacidad del sector para sostener los niveles de ingresos que durante años aportó a la economía nacional.
La situación también refleja los crecientes desafíos que enfrenta el régimen para mantener operativas sus alianzas estratégicas con compañías extranjeras en un contexto marcado por restricciones financieras, deterioro de infraestructuras y una prolongada crisis económica.

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