La UNEAC quiere que artistas estadounidenses condenen las presiónes sobre Cuba

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba salió a pedirle a sus colegas de Estados Unidos que condenen la política de “asfixia” y las “amenazas de intervención militar” contra la isla, en una carta abierta difundida este sábado en La Habana. El mensaje llega mientras el país arrastra una crisis energética severa y el régimen intenta convertir el discurso cultural en un altavoz de su propia defensa política.

La carta, dirigida a artistas, escritores y académicos estadounidenses, acusa al gobierno de Washington de recrudecer el cerco comercial y petrolero sobre Cuba y de provocar “graves consecuencias” y “grandes sufrimientos” para la población. La Uneac pone el foco en las sanciones y en la presión económica, pero lo hace desde una estructura conocida: presenta al régimen como víctima exclusiva y deja fuera la responsabilidad interna por un colapso que ya venía golpeando al país mucho antes del último apretón de Washington.

La gravedad del momento no necesita adornos. Cuba vive una crisis energética profunda desde mediados de 2024, empeorada desde enero por el asedio petrolero de Estados Unidos, y los apagones ya alcanzan 30 horas en La Habana y más de 72 horas seguidas en el resto de las provincias. Esa realidad paraliza casi por completo la actividad económica y deja a familias, trabajadores y servicios básicos atrapados en una rutina de apagón, escasez y desgaste.

La propia carta menciona además la orden ejecutiva del 1 de mayo, con la que Washington sanciona a personas o entidades que operen en sectores clave de la isla, entre ellos energía, defensa, finanzas y minería. Ese endurecimiento sí pesa sobre una economía ya quebrada, pero también deja al desnudo la fragilidad del modelo que el régimen insiste en defender mientras sigue sin ofrecer respuestas de fondo a la crisis que arrastra desde 2020.

El texto de la Uneac intenta vestir de causa patriótica una maniobra de propaganda política. Invoca el 4 de julio, habla de derechos inalienables y apela a los lazos culturales entre cubanos y estadounidenses, mientras señala a Marco Rubio como el “máximo exponente” del enfrentamiento con Cuba y lo acusa de mentir al pueblo estadounidense. En el fondo, la operación busca trasladar el debate fuera de la isla y convertir a los intelectuales en coro diplomático del castrismo.

También hay un detalle revelador: la Uneac pide a los artistas y académicos de Estados Unidos que alcen la voz “desde las ideas” para condenar la política norteamericana. El llamado confirma hasta qué punto el régimen sigue apostando por el blindaje simbólico de sus voceros culturales, aun cuando la población cubana sigue pagando el costo real de los apagones, el freno económico y la incapacidad del poder para sacar al país del hundimiento.

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