Régimen estudia fórmula vietnamita: recibe asesoría

La visita a Cuba de un enviado especial del liderazgo vietnamita coincide con una nueva ofensiva económica anunciada por el régimen y alimenta las especulaciones sobre un intento de replicar en la isla el modelo aplicado por Hanoi: apertura limitada al mercado, atracción de inversiones y control absoluto del poder político por parte del Partido Comunista.

La llegada a La Habana del canciller vietnamita Le Hoai Trung, enviado especial del secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, se produce en uno de los momentos económicos más complejos que ha enfrentado Cuba en décadas. La visita ocurre mientras el régimen intenta contener el deterioro productivo, la inflación, la escasez y el creciente descontento social.

Durante los encuentros oficiales, ambas partes ratificaron la voluntad de ampliar la cooperación bilateral y desarrollar proyectos conjuntos en sectores considerados estratégicos. Aunque los detalles concretos no han sido divulgados, el contexto en que ocurre la visita ha despertado nuevas interrogantes sobre la dirección que podría tomar la política económica cubana.

Vietnam se ha convertido desde hace años en una referencia frecuente para sectores del oficialismo cubano. El país asiático logró transformar su economía mediante las reformas conocidas como Đổi Mới, iniciadas en 1986, que permitieron una amplia expansión de la actividad privada y la inversión extranjera sin alterar el monopolio político del Partido Comunista.

Las señales emitidas recientemente desde La Habana apuntan en esa dirección. Una de ellas fue la creación de un grupo asesor integrado por economistas y académicos que durante años han defendido cambios estructurales destinados a estimular la producción, aumentar la autonomía empresarial y ofrecer mayores incentivos a la inversión.

Poco después, el régimen anunció un paquete de 176 medidas económicas orientadas a incrementar la actividad productiva y ampliar determinados espacios para el sector privado. Sin embargo, las autoridades dejaron claro que esas iniciativas no contemplan transformaciones políticas ni cambios en la estructura de poder vigente.

El propio primer ministro Manuel Marrero resumió la estrategia oficial al defender reformas económicas encaminadas a preservar el sistema político existente. Esa posición ha generado escepticismo entre numerosos economistas, quienes consideran que las limitaciones institucionales continúan siendo uno de los principales obstáculos para una recuperación sostenible.

A pesar de las similitudes que algunos observadores identifican con la experiencia vietnamita, especialistas recuerdan que ambos países enfrentan realidades muy diferentes. Cuba acumula años de contracción económica, una emigración masiva, una infraestructura productiva deteriorada y una creciente desconfianza tanto de los ciudadanos como de los inversionistas.

La presencia de altos representantes vietnamitas en La Habana, sumada al reciente paquete de reformas económicas y a la incorporación de nuevos asesores, refuerza la percepción de que el régimen estudia alternativas inspiradas en la experiencia de Hanoi. No obstante, persisten dudas sobre la capacidad de esas medidas para revertir una crisis estructural mientras permanezcan intactos los mecanismos políticos y económicos que han caracterizado al sistema cubano durante más de seis décadas.

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