La Habana recibe a líderes del PSL mientras nogocia con EE. UU.

En medio de las conversaciones entre la administración estadounidense y la dictadura cubana, Miguel Díaz-Canel se reunió en La Habana con lo que muchos consideran una red de espías chinos, hablando con Brian Becker y Manolo De Los Santos, dirigentes del Partido por el Socialismo y la Liberación (PSL).

Brian Becker es uno de los principales organizadores del PSL y también dirige ANSWER Coalition, una estructura de movilización política que durante años ha coordinado protestas contra la política exterior de Estados Unidos y campañas internacionales alineadas con gobiernos adversarios a Washington. El PSL es una organización política comunista con presencia en numerosas ciudades de Estados Unidos y con participación activa en movimientos de protesta y campañas ideológicas dentro del país. 

Detrás de muchas de estas organizaciones aparece un nombre clave que hoy está bajo la lupa del Congreso estadounidense: Neville Roy Singham, un multimillonario estadounidense que vive en Shanghái y que ha sido señalado por investigaciones legislativas y académicas por financiar una red internacional de activismo político vinculada a estructuras cercanas al Partido Comunista Chino. 

Diversos informes sostienen que Singham ha canalizado decenas de millones de dólares hacia organizaciones activistas, plataformas mediáticas y movimientos políticos que difunden narrativas alineadas con los intereses geopolíticos de Beijing y críticas hacia Estados Unidos y sus aliados. 

Dentro de esa red aparecen organizaciones como The People’s Forum, Tricontinental Institute, BreakThrough News y ANSWER Coalition, muchas de ellas conectadas entre sí por financiamiento, dirigentes y plataformas mediáticas vinculadas al mismo entorno político del PSL.

Uno de los nombres centrales de ese entramado es Manolo De Los Santos, líder del People’s Forum en Nueva York. Investigaciones del Congreso estadounidense indican que esta organización recibió más de 20 millones de dólares provenientes de la red financiera vinculada a Singham entre 2017 y 2024, fondos que habrían sido canalizados a través de fundaciones, organizaciones sin fines de lucro dudosas y estructuras financieras utilizadas para sostener redes de activismo político. 

Para el exilio cubano, Manolo De Los Santos es una figura conocida desde hace años. Ha defendido públicamente a la dictadura cubana, ha participado en campañas internacionales contra las sanciones estadounidenses y ha sido visto reuniéndose en varias ocasiones con Díaz-Canel, participando en delegaciones y eventos internacionales de apoyo al régimen.

Las investigaciones en Washington incluso han planteado que organizaciones dentro de esta red podrían verse obligadas a registrarse bajo la Foreign Agents Registration Act (FARA) si se demuestra que están realizando actividades políticas dentro de Estados Unidos en nombre de intereses extranjeros.

La reunión de Díaz-Canel con estos personajes es un mensaje directo a la administración estadounidense y especialmente a Marco Rubio, quien conoce bien este tipo de redes. Cuando Rubio era senador pidió al FBI investigar al profesor Carlos Lazo y al movimiento Puentes de Amor, señalando que podían estar actuando como agentes del régimen cubano dentro de Estados Unidos.

Esa petición ocurrió después de que una investigación y denuncia que yo mismo realicé sobre los vínculos de Carlos Lazo con la dictadura cubana y sus contactos con sectores de la administración Biden se volviera viral cuando ADN Cuba decidió publicarla, lo que llevó el tema al debate político en Washington.

Recordemos además que en enero de 2026 la Casa Blanca declaró oficialmente que el régimen cubano representa un “peligro inusual y extraordinario para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, señalando en su informe que la dictadura cubana mantiene vínculos con países hostiles, coopera con estructuras de inteligencia adversarias y brinda espacio y apoyo a organizaciones terroristas como Hezbollah y Hamas, además de colaborar con actores que buscan desestabilizar el hemisferio occidental.  En ese contexto, que Díaz-Canel se reúna con figuras vinculadas a redes internacionales investigadas por sus conexiones con China no es un simple gesto político. Es otra señal de que la dictadura cubana sigue actuando como un actor hostil, alineado con enemigos estratégicos de Washington y, por lo tanto, como un riesgo real para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Hoy el escenario es distinto. Marco Rubio ya no es senador, ahora es Secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, y además participa directamente en el manejo de la política hacia Cuba.

Si está liderando las conversaciones con el régimen de los Castro, el primer gesto que debería exigir no es económico ni diplomático. El primer gesto debe ser la liberación inmediata de los presos políticos cubanos. Sin una señal clara en ese sentido, cualquier negociación con la dictadura corre el riesgo de convertirse en otra maniobra mientras la represión dentro de Cuba continúa intacta.

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Acerca de Albert Fonse 9 Artículo
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