Parlamento Europeo vota resolución sobre Cuba

El Parlamento Europeo lleva este jueves al pleno de Estrasburgo una resolución sobre la represión política y la crisis humanitaria en Cuba, con la presión de varias bancadas para que Bruselas deje de sostener al régimen sin exigirle cambios reales. La votación, prevista entre las 12:00 y las 14:00 horas, puede marcar el tono de la relación entre la Unión Europea y La Habana en medio del deterioro social de la Isla.

La negociación final entre los grupos parlamentarios gira alrededor de tres puntos que la propia agenda europea ya no puede esquivar: los más de 1,200 presos políticos, la emergencia provocada por los apagones y la escasez de alimentos y medicinas, y el futuro del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado con el régimen cubano. En esa tensión se juega algo más que una declaración simbólica. Se discute si Europa sigue mirando hacia otro lado o si empieza a actuar frente a un sistema que castiga a su gente y blinda a los responsables de la represión.

La propuesta impulsada por el Partido Popular Europeo empuja a Bruselas a revisar la suspensión del acuerdo si La Habana no da pasos concretos hacia la democratización, no libera a los presos políticos y no respeta los derechos fundamentales. Ese texto también abre la puerta a sanciones contra responsables de la represión y contra directivos del conglomerado militar GAESA, una línea que toca directamente el corazón económico del poder cubano.

Renew Europe defiende una postura parecida y pide sanciones individuales bajo el esquema Magnitsky de la Unión Europea contra quienes participan en violaciones de derechos humanos en la Isla. En cambio, el texto promovido por Socialistas y Demócratas junto a Los Verdes mantiene las críticas al deterioro de las libertades en Cuba, pero atribuye parte de la crisis al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y apuesta por reforzar la cooperación dentro del marco vigente. Ahí vuelve a aparecer la vieja cobija europea que el régimen cubano ha sabido aprovechar durante años: condena verbal, pero sin costo político suficiente.

La sesión llega después de una presión sostenida de la sociedad civil cubana para que la UE active la cláusula de derechos humanos del acuerdo. En enero de 2026, el Parlamento Europeo ya había aprobado una enmienda con 331 votos a favor para revisar y suspender la cooperación privilegiada con Cuba, citando las violaciones de derechos humanos y el apoyo cubano a Rusia. Después, activistas como Carolina Barrero y Amelia Calzadilla fueron a Bruselas a exigir la suspensión del pacto y sanciones individuales, y Calzadilla confirmó entonces que la revisión del ADPC ya estaba en marcha.

La propia jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, admitió en mayo ante el pleno que el acuerdo estaba bajo revisión, mientras eurodiputados como Gabriel Mato reclamaban vergüenza para la UE por mantenerlo sin resultados democráticos. El 10 de junio, el eurodiputado español Hermann Tertsch se burló además de un acto pro-régimen convocado por la Embajada de Cuba en Bruselas, al describirlo como una cita de “cuatro gatos y un tambor”.

La votación de este jueves no resolverá por sí sola el drama cubano, pero sí dejará claro hasta dónde está dispuesta Europa a seguir sosteniendo una relación de privilegio con una dictadura que encarcela, reprime y hunde al país en la escasez. Para el régimen, cada debate en Bruselas revela lo mismo: el desgaste de su relato y la creciente impaciencia internacional ante su falta de reformas, su represión y su fracaso político.

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