Estados Unidos desplegó una operación de apoyo humanitario para asistir a Venezuela tras los dos terremotos que dejaron centenares de muertos, miles de heridos y severos daños en varias regiones del país. La respuesta incluye medios navales y aéreos, equipos especializados de rescate y recursos destinados a acelerar las labores de búsqueda y atención a los damnificados.
Como parte del operativo, Washington envió dos buques de la Armada, aeronaves de transporte militar y helicópteros para trasladar personal, maquinaria y suministros de emergencia hacia las zonas más afectadas. Las capacidades desplegadas también permitirán reforzar las operaciones de evacuación y distribución de ayuda humanitaria.
La administración estadounidense anunció además una suspensión temporal, por cuatro meses, de las sanciones que pudieran dificultar las actividades estrictamente vinculadas con la asistencia humanitaria. La medida busca facilitar el flujo de equipos, insumos y apoyo internacional durante la fase más crítica de la emergencia.
El Comando Sur también puso a disposición imágenes satelitales y especialistas en evaluación de daños para colaborar con las autoridades responsables de coordinar la respuesta al desastre y determinar las necesidades más urgentes sobre el terreno.
Mientras tanto, las Naciones Unidas advirtieron que los terremotos agravan una situación humanitaria que ya era compleja antes del desastre. El organismo hizo un llamado a la comunidad internacional para incrementar el envío de recursos y acelerar la ayuda a las poblaciones afectadas.
Delegaciones de más de una decena de países participan en las labores de búsqueda y rescate, atención médica, remoción de escombros y asistencia a las comunidades que permanecen incomunicadas o con severas afectaciones en infraestructura y servicios básicos.

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