El escritor y ex preso político Ariel Hidalgo denunció que fue internado en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, conocido como Mazorra, después de proponer que los trabajadores eligieran democráticamente a los directores de sus centros laborales.
Según su testimonio, durante un interrogatorio de la Seguridad del Estado defendió que, si los medios de producción pertenecían al pueblo, también debían ser los trabajadores quienes escogieran a sus administradores. Tras plantear esa idea, aseguró que fue declarado mentalmente inestable y trasladado al hospital psiquiátrico.
Hidalgo afirmó que permaneció en un pabellón donde convivían pacientes psiquiátricos y reclusos comunes, y denunció graves condiciones dentro de la institución. También sostuvo que el uso de hospitales psiquiátricos como mecanismo de represión política ha sido una práctica denunciada durante décadas por organizaciones defensoras de los derechos humanos.
El escritor ya había sido condenado anteriormente a ocho años de prisión por un ensayo crítico con el régimen y posteriormente participó en la fundación del Comité Cubano Pro Derechos Humanos durante su encarcelamiento.
Su testimonio vuelve a poner el foco sobre las denuncias de utilización de la psiquiatría con fines políticos y sobre la represión ejercida contra quienes cuestionan públicamente al régimen cubano.

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