Bendito dictador, porque sin tu censura no habría esta voz, sin tu mentira no habría esta sed de verdad, sin tu garrote no habría este músculo de resistencia.
Bendito seas por enseñarnos que el miedo no se vence con silencio, sino con arte, con sátira, con fe.
Gracias por obligarnos a inventar nuevos lenguajes, a esconder la libertad en metáforas, a convertir el ventilador en un símbolo y la burla en sermón.
Bendito dictador, porque cada vez que cierras una puerta se abre un testimonio, cada vez que encarcelas una idea nacen mil más.
No te bendigo por lo que haces. Te bendigo por lo que provocas en nosotros: coraje, creatividad y comunidad.
Y si algún día caes, que sea con dignidad, porque hasta los tiranos merecen redención. Pero mientras tanto, seguiremos cantando, grabando, resistiendo.
Bendito dictador, gracias por hacernos libres.
¿Te sirvió más? ¿Podría quedar mejor?
Sigue El4tico en Opinión Cubana.
Ver video en Facebook

Sé el primero en comentar