Ídolo del boxeo cubano expone deterioro del deporte y abandono de sus veteranos

Décadas después de representar a Cuba en los principales torneos internacionales, el exboxeador Idel Torriente Sáez asegura que vive prácticamente olvidado por las instituciones deportivas. El antiguo campeón denuncia bajos salarios, falta de apoyo y un progresivo deterioro de las condiciones de trabajo para entrenadores y atletas en la Isla.

El caso de Idel Torriente Sáez vuelve a poner sobre la mesa una realidad denunciada durante años por numerosos deportistas cubanos: el abandono que enfrentan muchos atletas una vez concluye su carrera competitiva.

Torriente formó parte de una generación destacada del boxeo nacional y alcanzó importantes resultados internacionales, entre ellos el título centroamericano de 1986 y la corona panamericana de 1990. Sin embargo, su trayectoria sufrió un giro inesperado en 1992 cuando fue separado del equipo nacional pese a contar con posibilidades de participar en eventos de máximo nivel.

Según relató recientemente al medio independiente 14ymedio, la decisión de apartarlo del alto rendimiento marcó el inicio de una etapa difícil tanto en el plano profesional como personal.

Tras abandonar la competición activa, Torriente continuó vinculado al boxeo como entrenador. No obstante, sostiene que el reconocimiento institucional nunca llegó y que hoy enfrenta una situación económica precaria.

De acuerdo con su testimonio, percibe un salario mensual que apenas alcanza para cubrir necesidades básicas en medio de la profunda crisis económica que atraviesa Cuba. A ello se suma la escasez de recursos destinados a la preparación deportiva.

El veterano entrenador asegura que la falta de implementos, las dificultades de transporte y las limitaciones alimentarias impactan el rendimiento de los atletas y dificultan el trabajo cotidiano en las academias y centros de formación.

Su denuncia se suma a otros casos conocidos de figuras del deporte cubano que, tras años de éxitos internacionales, han denunciado carencias económicas y falta de respaldo institucional.

Durante décadas, el régimen utilizó los triunfos deportivos como herramienta de propaganda política y símbolo de prestigio internacional. Sin embargo, numerosos atletas retirados afirman que ese reconocimiento desaparece una vez concluye su etapa competitiva.

La situación descrita por Torriente refleja además los desafíos que enfrenta el deporte cubano en un contexto marcado por la falta de recursos, la emigración de entrenadores y atletas, y el deterioro de la infraestructura deportiva en todo el país.

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