La Habana concentró la mayor parte de las protestas registradas en Cuba durante junio, un mes marcado por los prolongados apagones, la escasez y el creciente descontento social. Según el Observatorio Cubano de Conflictos, se documentaron 107 manifestaciones en todo el país, de las cuales 82 ocurrieron en la capital.
El deterioro del sistema eléctrico fue el principal detonante de las movilizaciones. Durante varias jornadas, amplias zonas de La Habana permanecieron hasta 48 horas sin servicio, mientras en otras provincias los cortes fueron aún más prolongados. El déficit de generación llegó a afectar simultáneamente a una gran parte del territorio nacional.
Las protestas incluyeron cacerolazos, bloqueos de calles y consignas contra el régimen. De acuerdo con organizaciones que monitorean la situación en la isla, muchas de las manifestaciones estuvieron protagonizadas por vecinos, mujeres y jóvenes afectados por el deterioro de las condiciones de vida.
El incremento de la inconformidad también vino acompañado de una respuesta represiva. Organizaciones de derechos humanos denunciaron decenas de detenciones, vigilancia sobre los manifestantes y un aumento de las acciones policiales para impedir nuevas concentraciones.
Aunque la mayoría de estas protestas surgieron de manera espontánea y estuvieron vinculadas a los apagones, los observadores consideran que reflejan un malestar social cada vez más extendido, alimentado por la crisis económica, la escasez de alimentos y el deterioro de los servicios básicos.

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