Madres de presos políticos celebran apoyo en la ONU

Las madres de varios presos políticos cubanos reaccionaron con alivio y dolor después de que sus hijos fueran mencionados en la Asamblea General de la ONU, donde el embajador estadounidense Mike Waltz mostró sus rostros y pidió su liberación. El gesto sacó del encierro diplomático a nombres que el régimen intenta borrar y devolvió a la vista pública la tragedia de familias que llevan años reclamando justicia sin recibir respuesta dentro de Cuba.

Eva Rivera y Marta Perdomo hablaron desde ese doble filo que arrastra a tantas madres cubanas: esperanza porque sus hijos volvieron a ser escuchados fuera de la isla, e impotencia porque siguen encarcelados por participar en las protestas del 11 de julio de 2021. Ambas defendieron la inocencia de los suyos y dejaron claro que la visibilidad internacional pesa, pero no cambia por sí sola la realidad brutal de la prisión política en Cuba.

La escena en la ONU tuvo un valor político evidente. En un país donde la propaganda oficial insiste en negar la existencia de presos de conciencia, mostrar sus rostros ante la comunidad internacional rompe el cerco del régimen y expone el costo humano de la represión. Cada nombre pronunciado en ese foro recuerda que detrás de los expedientes hay madres, familias y hogares marcados por el castigo estatal a quienes salieron a protestar contra el hambre, la escasez y el miedo.

La preocupación sigue, además, por figuras como Luis Manuel Otero Alcántara, cuyo paradero continúa sin conocerse tras ser sacado de prisión. Ese dato, por sí solo, retrata el nivel de arbitrariedad con que actúa el aparato represivo cubano: encierra, traslada, oculta y deja a las familias en la incertidumbre, mientras niega cualquier responsabilidad política. La denuncia internacional gana fuerza cuando la verdad más básica —saber dónde está un preso— sigue sin respuesta dentro de la isla.

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