Alrededor de seis millones de personas quedaron sin servicio eléctrico este miércoles 5 de marzo de 2026 después de que una avería en una de las principales plantas generadoras del país provocara la desconexión de gran parte del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La interrupción afectó a cerca de dos tercios del territorio cubano, incluida la capital.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que el fallo se produjo tras la salida imprevista de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, situada en la provincia de Matanzas. De acuerdo con el parte oficial, la unidad quedó fuera de servicio a las 12:41 del mediodía (hora local) debido a un salidero en la caldera, lo que desencadenó la desconexión del sistema desde Camagüey, en el oriente del país, hasta Pinar del Río, en el extremo occidental.
Tras la avería, las autoridades activaron los protocolos de recuperación para intentar restablecer el servicio de forma progresiva. Sin embargo, varias horas después del colapso eléctrico apenas un 2,5 % de los clientes de La Habana había recuperado el suministro.
El apagón también provocó la caída de los sistemas de telecomunicaciones en amplias zonas del país. La telefonía móvil y fija quedó fuera de servicio y, durante un período, también se interrumpieron las transmisiones de radio y televisión.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, señaló que las autoridades trabajan en la recuperación del sistema en medio de una situación energética compleja. Tradicionalmente, en casos de emergencia se activan grupos electrógenos distribuidos por el país, que funcionan con diésel o fueloil y pueden ponerse en marcha rápidamente. No obstante, gran parte de estos equipos ha permanecido inactivo en los últimos meses debido a la escasez de combustible.
Cuba enfrenta una profunda crisis energética desde 2024, marcada por fallas recurrentes en centrales termoeléctricas envejecidas, limitaciones financieras y problemas en el suministro de combustible. Antes de la avería registrada este miércoles, siete de las dieciséis unidades termoeléctricas del país ya se encontraban fuera de servicio por mantenimientos o desperfectos.
Las plantas termoeléctricas aportan aproximadamente el 40 % de la generación eléctrica nacional y muchas de ellas operan con equipos que superan varias décadas de explotación. La falta de inversiones sostenidas y el deterioro acumulado han reducido su capacidad operativa.
En este contexto, los apagones prolongados se han convertido en una constante para la población. En diversas provincias los cortes eléctricos superan con frecuencia las 20 horas diarias, mientras que en La Habana pueden extenderse por más de 15 horas en determinados momentos. La inestabilidad del sistema continúa siendo uno de los principales problemas que enfrenta el país en medio de su crisis económica.

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