La reorganización de la Terminal de Contenedores del Mariel marca un nuevo episodio en el control de infraestructuras estratégicas dentro del sistema económico cubano, en medio de la creciente presión internacional sobre el conglomerado militar GAESA, señalado de forma reiterada por su papel dominante en sectores clave del país.
El traspaso de la gestión a Coral Marítima S.A., adscrita al Ministerio de Transporte, no puede entenderse como un simple ajuste administrativo. Se trata de un movimiento que expone las tensiones internas del modelo económico cubano y la necesidad de reconfigurar estructuras que han operado durante años bajo un alto nivel de opacidad.
GAESA, que ha concentrado una parte significativa del poder económico en Cuba, vuelve a quedar en el centro de las críticas por su influencia en áreas estratégicas como la logística portuaria y el comercio exterior, sectores que deberían estar sometidos a mayor control institucional y transparencia pública.
La presión de las sanciones internacionales ha acelerado ajustes en la administración de activos clave, pero el problema de fondo persiste: la existencia de un conglomerado militar con control extendido sobre la economía limita la competencia, reduce la transparencia y distorsiona la gestión de recursos esenciales para el país.
El caso del Mariel evidencia nuevamente la necesidad de revisar el papel de GAESA dentro de la estructura económica nacional, en un contexto donde la falta de rendición de cuentas y la concentración de poder económico siguen afectando la eficiencia del sistema y el bienestar de la población.

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