El traslado del rapero Matos MC K-LIBRE a la prisión de Valle Grande marca una nueva escalada en el proceso abierto contra el artista tras las protestas registradas en el reparto Barbosa, en La Habana. Las autoridades lo mantienen bajo medida cautelar mientras enfrenta una acusación de desórdenes públicos relacionada con los cacerolazos ocurridos después de prolongados apagones.
La detención ha estado rodeada de denuncias por falta de transparencia. Según su familia, el músico fue arrestado tras acudir a una citación policial sin que se le mostrara una orden formal, y durante varios días no recibieron información clara sobre los cargos ni sobre su situación procesal.
La preocupación también alcanza su estado de salud. Matos padece enfermedad pulmonar obstructiva crónica y diabetes tipo 1, condiciones que requieren tratamiento permanente. Sus familiares denunciaron dificultades para hacerle llegar los medicamentos durante los primeros días de detención y advirtieron sobre el riesgo que representa su ingreso en un centro penitenciario.
El caso llamó la atención de organizaciones internacionales. Cubalex presentó una denuncia ante el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, que abrió una acción urgente para solicitar información al régimen sobre la localización del rapero, las acusaciones formales en su contra y las garantías de acceso a asistencia médica y defensa legal.
El ingreso en Valle Grande también reaviva las denuncias sobre las condiciones de esa prisión, señalada en numerosas ocasiones por hacinamiento, escasez de agua, deficiencias sanitarias y malos tratos. Para organizaciones de derechos humanos, el proceso contra Matos MC K-LIBRE vuelve a reflejar la respuesta represiva del régimen frente a quienes participan o son vinculados con manifestaciones de descontento social.

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