Copextel abrió en Matanzas una nueva tienda minorista para vender electrodomésticos en divisas y la promoción oficial terminó convertida en un boomerang. La prensa del régimen presentó el local como un paso hacia el “desarrollo” y los “precios competitivos”, pero la reacción de los cubanos dejó al descubierto otra realidad: en la Isla se pretende normalizar que una empresa estatal cobre en moneda dura a una población que cobra en pesos.
La instalación funciona bajo un llamado “Proyecto de autogestión financiera” aprobado para la empresa estatal. Según la gerente general de la filial, Marta Beatriz Menéndez Rodríguez, la meta es captar divisas para comprar piezas, combustible, sostener servicios, apoyar hospitales y continuar el montaje de estaciones fotovoltaicas. El argumento repite la lógica que el régimen ha impuesto en otros espacios comerciales: recaudar dólares con la promesa de aliviar carencias que el propio sistema no ha logrado resolver.
La contradicción resulta aún más evidente en Matanzas, una provincia golpeada por los apagones y la crisis energética. Vender electrodomésticos en divisas mientras gran parte de la población enfrenta prolongados cortes eléctricos resume el deterioro económico que vive el país. El Estado ofrece productos inaccesibles para la mayoría y los comercializa en una moneda que los salarios no garantizan.
Las críticas inundaron las redes sociales. Muchos usuarios recordaron las tiendas en MLC inauguradas en 2019, cuando también se aseguró que la captación de divisas serviría para abastecer el mercado nacional. Otros cuestionaron la falta de sentido de vender equipos eléctricos en medio de una crisis energética y denunciaron que el modelo solo profundiza la desigualdad.
A las críticas se sumaron quejas sobre la garantía de los equipos. Algunos clientes aseguraron llevar semanas esperando respuesta por productos defectuosos, mientras otros denunciaron fallas pocos días después de la compra. Estas experiencias aumentan la desconfianza hacia una empresa estatal que exige pagos en divisas sin ofrecer un servicio posventa eficiente.
La información oficial tampoco despejó dudas básicas. La publicación no precisó la dirección completa del establecimiento, los precios de los productos ni datos de contacto, lo que obligó a los propios lectores a aportar esa información en los comentarios. El episodio vuelve a reflejar una economía donde el régimen amplía la dolarización mientras la mayoría de los cubanos continúa dependiendo de ingresos en pesos.

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