Jonathan David Muir Burgos recuperó la libertad después de permanecer más de tres meses encarcelado en la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, donde el régimen lo mantuvo recluido junto a adultos pese a que fue arrestado siendo menor de edad. Su liberación pone fin a un caso que despertó fuertes denuncias de organizaciones internacionales por las condiciones de su detención y por el uso de acusaciones graves contra un adolescente.
El joven fue detenido el 16 de marzo de 2026, cuando tenía 16 años, después de presentarse junto a su padre, el pastor evangélico Elier Muir Ávila, a una citación policial en Morón. La detención ocurrió pocos días después de las protestas del 13 de marzo, originadas por los prolongados apagones y la escasez de alimentos. Mientras su padre fue liberado ese mismo día, Jonathan permaneció bajo custodia y posteriormente fue acusado de sabotaje.
La Fiscalía Municipal de Morón solicitó prisión provisional por un delito que contempla severas penas de cárcel. Sin embargo, durante todo el tiempo que permaneció recluido no trascendió información sobre la celebración de un juicio ni sobre el estado procesal definitivo de la causa.
El encarcelamiento del adolescente generó preocupación por su delicado estado de salud. Jonathan padece dishidrosis crónica, infecciones cutáneas recurrentes y trastornos gastrointestinales. Además, quedó sin recibir un tratamiento inmunológico programado apenas dos días después de su arresto.
Sus familiares denunciaron reiteradamente el deterioro físico sufrido durante el encierro, la mala alimentación y las deficientes condiciones del penal. En una visita realizada en mayo aseguraron que había perdido peso y presentaba un evidente desgaste físico y emocional.
El caso trascendió las fronteras de Cuba. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares para proteger su integridad, mientras Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia y reclamó su liberación inmediata. Posteriormente, el Departamento de Estado de Estados Unidos también pidió su excarcelación.
Aunque Jonathan Muir ya fue liberado, las autoridades no han explicado bajo qué condiciones jurídicas ocurrió su salida ni si continúa vigente la acusación de sabotaje. La falta de transparencia mantiene abiertas las interrogantes sobre el futuro del proceso judicial.
El caso se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de la respuesta del régimen frente a las protestas sociales, al mantener durante meses en una prisión de adultos a un adolescente detenido tras manifestaciones relacionadas con la crisis económica, los apagones y la escasez que afectan al país.

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