El Movimiento Cubano de Militares Objetores de Conciencia, encabezado por el general retirado Rafael del Pino, lanzó un llamado directo a generales y coroneles de las Fuerzas Armadas Revolucionarias para que dejen de respaldar a la familia Castro y se alineen con el pueblo cubano en el quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021.
En un comunicado difundido con motivo de la fecha, la organización sostiene que Cuba permanece bajo el control de una élite familiar que utiliza las instituciones militares para preservar su permanencia en el poder. El documento califica al sistema como «un Estado mafioso controlado por una oligarquía cleptocrática» y afirma que la continuidad de la influencia de la familia Castro demuestra la ausencia de una verdadera transición política.
Los firmantes exhortan a los altos mandos militares a romper con esa estructura de poder y asumir una posición favorable a los intereses del pueblo cubano. Según el texto, las Fuerzas Armadas no deberían actuar como instrumento de protección de una familia gobernante, sino como una institución al servicio de la nación.
El pronunciamiento coincide con un contexto de creciente descontento social. La socióloga Cecilia Bobes, investigadora de FLACSO México, señaló que durante el presente año se han registrado al menos 342 protestas en Cuba, superando el total acumulado en los tres años anteriores, de acuerdo con declaraciones ofrecidas a EFE.
Entre las manifestaciones más recientes destacan las protestas estudiantiles contra el incremento de las tarifas de ETECSA y los disturbios ocurridos en Morón, donde un grupo de manifestantes llegó hasta una sede del Partido Comunista. Para Bobes, estos episodios reflejan un cambio cualitativo: las demandas ya no se limitan a los problemas económicos, sino que cuestionan directamente a las autoridades y al sistema político.
La investigadora también advierte que factores como la represión preventiva, la emigración masiva y la debilidad de la organización cívica dificultan la aparición de movilizaciones similares a las del 11J. Sin embargo, considera que el deterioro económico, los apagones, la escasez y el creciente malestar ciudadano mantienen abiertas las condiciones que alimentan la protesta social en la Isla.
Cinco años después del estallido del 11 de julio, el llamado de militares opositores vuelve a situar el papel de las Fuerzas Armadas en el centro del debate sobre el futuro político de Cuba y sobre la responsabilidad de las instituciones castrenses en la continuidad del actual sistema.

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