El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart aseguró que la legislación que impulsa en Estados Unidos ya está provocando que varios países revisen o reconsideren sus acuerdos con Cuba relacionados con las misiones médicas internacionales, una de las principales fuentes de ingresos del régimen.
Según explicó el legislador, estas brigadas generan miles de millones de dólares para las autoridades cubanas, mientras los profesionales de la salud reciben solo una parte del pago efectuado por los países contratantes. A su juicio, el modelo mantiene un sistema de explotación laboral que beneficia económicamente al régimen.
Díaz-Balart también denunció prácticas como la retención de pasaportes, la vigilancia sobre los médicos y las presiones ejercidas contra sus familiares. Estas condiciones han sido señaladas por el Gobierno estadounidense y diversas organizaciones como posibles indicadores de trabajo forzoso y trata de personas.
La iniciativa legislativa contempla sanciones para los países que mantengan este tipo de convenios con Cuba, incluyendo posibles restricciones a programas de ayuda estadounidense y otras medidas dirigidas a funcionarios involucrados en esos acuerdos.
De acuerdo con el congresista, algunos gobiernos ya han comenzado a modificar sus políticas, mientras otros optan por contratar directamente a los profesionales cubanos sin la intermediación del régimen. Ese escenario podría reducir una importante fuente de divisas para las autoridades de La Habana y aumentar la presión internacional sobre el sistema de misiones médicas.

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