El castrismo rompe con 60 años de modelo económico soviético en Cuba para sobrevivir a las presiones de Trump

Cuba es una isla convertida en una gran sala de espera. La presión sostenida de Donald Trump alimenta la sensación de que el cambio es inminente, pero éste no termina de materializarse. La parálisis eleva el grado de desesperación de la gente, que malvive entre apagones de electricidad de entre 16 y 20 horas diarias de duración.

Para romper el impasse y reducir el riesgo de intervención militar de Estados Unidos, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel anunció la semana pasada un paquete de 176 reformas sobre la base de 23 ejes fundamentales, que tienen como objetivo liberalizar la economía de la isla, una de las principales demandas de la Administración Trump.

«Todos hablamos de que hay que mantener la justicia social, pero lo primero que hay que hacer es producir. Si no producimos, si no generamos riqueza, si no damos servicios de calidad que sean inclusivos y abarcadores, ¿qué justicia social vamos a defender?», se justificó Díaz-Canel.

«La vida, la realidad, la dramática situación que está viviendo el mundo, este mundo unipolar, nos obliga a hacer lo que de otra forma no habríamos hecho nunca si hubiésemos tenido capital y si hubiésemos tenido tecnología para hacerlo», confesó el primer ministro, Manuel Marrero, encargado de presentar las medidas ante el Buró Político del Partido Comunista y la Asamblea.

Nadie objetó. Al contrario. «Como he dicho en varias ocasiones, esto sí es aplicar el concepto de Revolución», celebró el diputado Emilio Interián Rodríguez. «Más socialismo a la cubana», apuntó su compañera de bancada Ailyn Febles.

Así, la Cubastroika toma forma. Entre las medidas que enumeró Díaz-Canel figuran la apertura a la banca y las casas de cambio privadas, la dolarización parcial, la reducción de ministerios o la eliminación de topes salariales. Son medidas que, hace apenas unos meses, parecían impensables.

«Los anuncios apuntan a desmantelar el modelo económico soviético que ha estado operando en Cuba desde los años sesenta», subraya Daniel Torralbas, economista y analista cubano. «Y parece que la sustitución de ese modelo de corte soviético sería por otro más parecido a las experiencias de China y Vietnam»

A Cuba le gustaría mirarse en su espejo. «Las reformas que hicieron tanto China como Vietnam han sido reformas exitosas en toda regla. Eso es una cuestión innegable, ahí están los números», reconoce Torralbas. «Lo que pasa es que Cuba tiene características diferentes, porque es un país más pequeño y no tiene tantos recursos naturales», matiza.

El régimen agiliza los trámites desde que Trump endureció el bloqueo alrededor de la isla, impuso nuevas sanciones y forzó la apertura de causas judiciales contra figuras del peso de Raúl Castro. El presidente de Estados Unidos no descarta una intervención militar en la isla, y sus amenazas surten efecto, mueven los engranajes oxidados del castrismo a una velocidad inusitada.

Por: Álvaro Escalonilla

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